Garcinarro y el Valle de Altomira

Garcinarro es una localidad de 96 habitantes (según datos del INE de 2018) situada en la comarca Alcarria de Cuenca (Castilla-La Mancha). Es la capital de Valle de Altomira, municipio que conforma junto con los pueblos de Jabalera y Mazarulleque. Forman parte de los municipios ribereños por su cercanía con el pantano de Buendía, a unos 15 minutos en coche. Cuenta con tres bares, dos tiendas y tres casas ruralesCelebra sus fiestas patronales el 15 de mayo (San Isidro) y el 15 de agosto (Virgen del Sagrario). 

     iglesia nuestra señora del sagrario 

Además del yacimiento arqueológico de La Cava y su Entorno, Garcinarro cuenta con rico patrimonio histórico en el que desataca la iglesia renacentista Nuestra Señora del Sagrario, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Junta de Castilla-La Mancha en 1982 por ser “uno de los mejores ejemplos de arquitectura del sigo XVI”. Sin embargo, para sus vecinos es "más que un monumento o templo religioso" pues aseguran que “logra reunir las sensibilidades y el orgullo de todo el pueblo”, sean creyentes, agnósticos o ateos. Ellos hacen posible su mejora y su esplendor pues algunos desean que el edificio recupere la antigua torre, derribada en 1925 por las grietas que habían aparecido en sus paredes y la amenaza de desplome que presentaba. 

Su construcción comenzó a mediados del siglo XVI bajo la dirección de Pedro de Alviz, reconocido maestro de la arquitectura de esa época. A su muerte, en el verano de 1545, el templo estaba sin terminar y su viuda transfirió el encargo a uno de sus colaboradores, Juanes de Andute, quien continuó la obra tal y como estaba proyectada. Diferentes acontecimientos históricos han dejado huella en el edificio y, especialmente, en su contenido. En la Guerra Civil se destruyeron imágenes —entre ellas una talla del siglo XV— y se perdieron ropas y ornamentos que se llevaron al Obispado de Cuenca, algunos sin inventariar. Pese a ello en su interior aún podemos contemplar pinturas y esculturas barrocas.

En Garcinarro se mantiene desde el siglo XIX una única y original. La noche del sábado al Domingo de Resurrección tiene como protagonista una Cruz de Naranjas colgada de la fachada de la iglesia renacentista de Nuestra Señora del Sagrario. Según las fuentes orales todo comenzó cuando un chico del pueblo se marchó a Valencia a cumplir con el servicio militar obligatorio —que entonces duraba tres años— y su madre, para que la virgen le protegiera y volviera a casa sano y salvo, le ofreció como promesa una pequeña cruz de hierro que aún conservan en el templo del pueblo. 

Desde entonces, los quintos de la localidad —los jóvenes que cumplen 18 años y antes tenían que irse a hacer la mili—, ayudados por los más veteranos, fabrican durante dicha noche una cruz de madera y sobre ramas de olivo le colocan dos ristras de naranjas (en alusión al destino valenciano del protagonista) que previamente han sido “cosidas” a modo de collar con un cordel de algodón o cáñamo. Al amanecer la cuelgan en lo alto de la entrada del templo para encender después una gran hoguera, una fiesta de la que disfrutan los garcinarreros, uniendo a varias generaciones para hacerla posible. Las naranjas se reparten después por las casas siguiendo la costumbre de recaudar fondos para estos quintos que antaño pasaban meses fuera de su hogar.

En Garcinarro se mantiene desde el siglo XIX una tradición única y original. La noche del sábado al Domingo de Resurrección tiene como protagonista una Cruz de Naranjas colgada de la fachada de la iglesia renacentista de Nuestra Señora del Sagrario. Según las fuentes orales todo comenzó cuando un chico del pueblo se marchó a Valencia a cumplir con el servicio militar obligatorio —que entonces duraba tres años— y su madre, para que la virgen le protegiera y volviera a casa sano y salvo, le ofreció como promesa una pequeña cruz de hierro que aún conservan en el templo del pueblo. 

Desde entonces, los quintos de la localidad —los jóvenes que cumplen 18 años y antes tenían que irse a hacer la mili—, ayudados por los más veteranos, fabrican durante dicha noche una cruz de madera y sobre ramas de olivo le colocan dos ristras de naranjas (en alusión al destino valenciano del protagonista) que previamente han sido “cosidas” a modo de collar con un cordel de algodón o cáñamo. Al amanecer la cuelgan en lo alto de la entrada del templo para encender después una gran hoguera, una fiesta de la que disfrutan los garcinarreros, uniendo a varias generaciones para hacerla posible. Las naranjas se reparten después por las casas siguiendo la costumbre de recaudar fondos para estos quintos que antaño pasaban meses fuera de su hogar.

la cruz de naranjas

     Museo de Historia Antonio Fernández Odene 

El Museo de Historia de Garcinarro adoptó en 2017 el nombre de Antonio Fernández Odene, quien ha sido el alcalde del municipio de Valle de Altomira durante 16 años, en homenaje a su trabajo y larga trayectoria.

Inaugurado en 2015, el edificio dispone de dos estancias temáticas, una convertida en 'Centro de Interpretación Arqueológica' del yacimiento de La Cava y su Entorno, con paneles expositivos que informan sobre las excavaciones y los objetos encontrados, y otra que rinde tributo a las gentes y tradiciones del pueblo con objetos e imágenes del municipio. Además, dispone de una sala de proyección y de otra para exposiciones temporales o permanentes, como la de fotografías antiguas de los vecinos de la localidad.

     Antiguas escuelas

Como si el tiempo se hubiera detenido, en la calle de las Maestras de Garcinarro también se puede visitar la antigua escuela de primaria de niñas, conservada por un vecino por deseo de quien fue su profesora, tal y como quedó cuando en ella impartía clases hasta su cierre en 1975, con el crucifijo presidiendo la estancia, la pizarra, los pupitres, el mapa de España, los mismos libros con los que estudiaron sus alumnos e incluso la estufa de leña que hacía las veces de calefacción.

Desde Garcinarro parten dos senderos de pequeño recorrido. Uno de ellos, la Ruta de los Pastores (PR-CU-44), de dificultad baja, comienza desde la Ermita de San Sebastíán, en un pequeño cerro junto a la población. Con la silueta de la Sierra de Altomira siempre presente, la primera mitad avanza hasta el paraje de 'El Pozo' y se adentra por los restos de poblados y necrópolis pasando por el Manantial 'El Piojo' y la Ermita de Santiago hasta llegar al pueblo de Jabalera, regresando a Garcinarro por una pista en paralelo al río de La Vega, por el fondo del valle.

RUTAS DE SENDERISMO

El segundo es el Camino de Albalate (PR-CU-45), de dificultad media, que arranca desde la parte más baja de Garcinarro, en paralelo a la carretera, con destino a la Sierra de Alromira. El primer tramo discurre por el valle, ganando altura poco a poco entre tierras de labor de secano y olivares. Al pie de la sierra se inicia una pronunciada subida desde la boca del ''Barranco de Pablo' por una senda que se introduce en el fondo del 'Barranco de los Perales', desde donde se afronta la subida definitiva a la cumbre de Altomira. Para volver se realiza el mismo trazado en sentido inverso. 

YACIMIENTO

LA CAVA

GARCINARRO-CUENCA

LOCALIZACIÓN

KM. 14 CM-2000

16510 GARCINARRO

VALLE DE ALTOMIRA

CUENCA

INFORMACIÓN Y RESERVAS 

ASOCIACIÓN LA CAVA

608 64 67 27 

625 83 04 09

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